Indulgencias: ¿Intentan los Católicos comprar su entrada al cielo?

Introducción

En Christian Radio FM (Ottawa), escuché esta canción:

I've been doing what you want me to do,
[He estado haciendo lo que me pides que haga]
I've been saying what you want me to say,
[He estado diciendo lo que me pides que diga]
I've been living the way you want me to live, 
[He estado viviendo como me pides que viva]
Any way you bless me is alright with me, 
[Como quieras bendecirme está bien para mi]
Just keep blessing me.
[Sólo continúa bendiciéndome]

Esta canción está muy buena. En la doctrina católica, una indulgencia tiene muy poco que ver con el dinero, ES UN REGALO QUE DIOS DA. Es muy similar a lo que cualquier evangélico llamaría "Bendición". (Esto lo discutimos más adelante en este mismo artículo)

Cuando la comunidad evangélica habla de "bendiciones" y "sufrimientos" está tocando conceptos muy similares a lo que entre los católicos se llamaría "indulgencias" y "penitencias", aún cuando estas palabras no se utilizan en el vocabulario evangélico. Todos los seres humanos batallamos con el sufrimiento.
Los círculos Evangélicos que proponen el "Evangelio de la Prosperidad" (al que no todos los grupos adhieren) dicen que el sufrimiento le ocurre a la gente que no se ha entregado completamente a Dios. Sin embargo, el apóstol Pablo, uno de los más grandes cristianos de la historia atravesó tremendos sufrimientos a pesar de su fe gigantesca y de su servicio al Evangelio (Ej: II Cor. 11,23-33). No puedo pensar que Pablo no haya entregado su vida a Dios y esa sea la razón de sus sufrimientos, si así fuera todos estaríamos en un gran problema. El sufrimiento es un misterio. El sufrimiento lo discutimos en extenso aquí

Para muchos evangélicos una "bendición" es una especie de alivio (o remisión) de algún tipo de sufrimiento, cualquiera sea su naturaleza (material o espiritual). Por ejemplo: se considera una bendición espiritual cuando el sentimiento de la separación de Dios y el sufrimiento que este provoca son reducidos; se considera una bendición cuando el creyente recibe un alivio financiero porque se reduce su pobreza (como Iabez), se considera la salud una bendición porque reduce el sufrimiento provocado por la enfermedad.
Si bien estos ejemplos no son exactamente iguales a la idea católica de "indulgencia" te podrán ayudar un poco a entenderlas.

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Comparación entre la idea evangélica de "Bendiciones" y la católica de "Indulgencias"

Miremos lo que tenemos en común. Me gusta mucho ver como la experiencia de "Nacer de Nuevo" (evangélica) es tan similar a la "Conversión del Corazón" (católica). Compararlas nos ayudará a entender las similitudes entre "bendiciones" e "indulgencias". Si bien dependiendo de la denominación el proceso de nacer de nuevo varía un poquito globalmente podemos resumir pasos que todos estarán de acuerdo se producen.

Paso "Nacer de Nuevo" - Evangélicos

"Conversión del Corazón" - Católicos

1
Pecado
Una persona está separada de Dios y esclava del pecado. Sus pecados personales y la ignorancia de Jesús la condena Una persona está separada de Dios y esclava del pecado (graves o "mortales" - serios o no tan serios pero esclavizantes "veniales"). Tal vez haya sido bautizada en su infancia pero ha perdido la gracia santificante por rebeldía, complacencia, falta de fe, etc.
2
Despertar o Avivamiemto o Encuentro con Cristo
Algo le ocurre que hace que reconozca su error y descubra que hay un verdadero camino en Cristo (es un movimiento interior del Espíritu Santo) Algo le ocurre que hace que reconozca su error y descubra que hay un verdadero camino en Cristo (es un movimiento interior del Espíritu Santo)
3
Arrepentimiento o Conversión
El pecador se arrepiente delante de Dios y pide a Jesús que venga a su vida (nacer de nuevo) Es un encuentro personal con Jesús que en su creencia dirá que ha sido "salvado" de la condenación final. (Dependiendo de la denominación este paso o el siguiente incluye el Bautismo) Hay un "dolor espiritual" y un arrepentimiento profundo desde el interior de la persona. Esta es la "conversión del corazón", la conversión de quien ya ha sido bautizado por un encuentro personal con Jesús o "segunda conversión"
4
Confesión
El pecador habla a su pastor y ora con él, pidiendo perdón a Dios. en algunos casos esta confesión es pública en una asamblea. Luego de lo que se involucra activamente en la Iglesia. El pecador confiesa sus pecados ante Dios en presencia del sacerdote pidiendo perdón. Esta persona se ha reconciliado con Dios y la Iglesia, momento en que queda liberado de la condenación merecida por estos pecados y se restaura en su interior la Gracia del Bautismo
5
Reparación o Enmienda o Satisfacción
Se intenta reparar el daño causado al prójimo cuando fuera posible ej: restituir bienes robados, pedir disculpas,etc. Se intenta reparar el daño causado al prójimo cuando fuera posible: ej: restituir bienes robados, pedir disculpas,etc. Esto en católico se llama "satisfacción"
6
Penitencia
La persona trata de vivir una vida útil y de servicio (incluyendo el dar diezmo y ofrendas especiales a la Iglesia., voluntariar para actividades de la Iglesia, participar en misiones y actividades de servicio) La persona trata de vivir una vida útil y de servicio y ofrece "penitencias" que ayudan a restaurar y sanar el daño que el pecado ha causado en su ser (incluyendo el dar ofrendas o diezmo a la Iglesia, trabajar en actividades de caridad, ejercer las llamadas "obras de misericordia", ayuno y oración por las necesidades de otros, etc)
7
Bendiciones/
Indulgencias
El cristiano frecuentemente recibe bendiciones dadas por Dios que generalmente reducen sus sufrimientos. No es un pago por lo que han dado sino un don de Dios en respuesta a la vida de la persona centrada en Él, es una consolación y puede tocar cualquier área de la vida de la persona. El cristiano frecuentemente recibe bendiciones e indulgencias dadas por Dios que generalmente reducen sus sufrimientos y el "castigo temporal" (es decir las consecuencias que el pecado ha dejado en la vida de la persona). No es un pago por lo que han dado sino un don de Dios en respuesta a la vida de la persona centrada en Él, es una consolación y puede tocar cualquier área de la vida de la persona.
Para el católico las indulgencias también aplican después de la muerte en la remisión de los sufrimientos del Purgatorio (el Purgatorio es la purificación final antes de entrar al cielo)


Por supuesto que el proceso de sanación interior ocurre de manera particular en cada caso y se pueden recibir bendiciones a lo largo de todo el proceso, esto que describe la tabla es una mirada general. Ciertamente cada paso del proceso es un movimiento de Jesús en la vida de la persona, cualquiera sea su denominación. Como podemos ver los católicos que han vivido una "conversión del corazón" o "segunda conversión" pasaron por el mismo proceso que los cristianos renacidos en la experiencia del "nacer de nuevo". Para el católico los pasos están ligados a la celebración de los sacramentos por lo que caminar cada paso no es solo un movimiento y reflexión de un movimiento del Espíritu sino que cada paso es derrame de Gracia que causa un nuevo movimiento del Espíritu unido a la intercesión de toda la Iglesia alrededor del mundo -por más que el proceso se viva en forma individual o en una comunidad pequeña-

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Algunos conceptos necesarios para comprender mejor esto de las Indulgencias

Para poder comprender el concepto de indulgencias en profundidad hay que tener claros varios puntos que veremos a continuación. (Puedes ver más en el Catecismo de la Iglesia Católica #1846-1869 y 1471-1479)

¿Cómo entienden los católicos el "Castigo"?

"Castigo" es un concepto muy impopular en nuestra cultura actual. Los católicos creen que Dios es Amor pero también es maravillosamente Justo en su misericordia.

Para entender mejor pongamos un ejemplo: Toma entre tus manos una hoja de papel limpia sin uso, luego juega con ella arrúgala, haz de ella un bollito y luego estírala de nuevo...¿Pudiste estirarla a su calidad inicial?...Seguro que no. Tal vez con ayuda de una plancha puedas dejarla lisa pero aún así quedarán marcas y hasta quebraduras en el papel. Y no importa la fuerza que hayas puesto en arrugarla, un papel es suficientmente debil como para que la más mínima arruga que se le haya hecho deje sus huellas cuando se intenta estirarlo.

El alma en estado de gracia es como esa hoja de papel, perfecta. Cuando llega el pecado la arruga, la lastima y hasta puede destruirla. Jesús es quien aporta la plancha del proceso de Nacer de Nuevo o de la Conversión del corazón (para los católicos Jesús estira de nuevo la hoja de papel arrugado de nuestra alma pecadora en el sacramento de la Reconciliación). Sin embargo aunque la hoja haya recuperado su forma y se pueda volver a escribir en ella pueden quedar marcas y quebraduras así en el alma pueden quedar marcas, heridas, quebraduras del pecado anterior aún cuando este haya sido perdonado.
Para los católicos todo pecado cometido tiene una doble consecuencia: la separación de Dios y este es lo que consideramos como "castigo" y una segunda consecuencia que es el apego desordenado a las criaturas, todo pecado cometido nos marca, nos hiere, deja huellas, deja ataduras en el pecador, en el prójimo que fue dañado y de alguna manera u otra en toda la creación.

Así mismo para los católicos hay dos clases de pecado:

  1. Pecado "Mortal" o "Grave". Se llama mortal porque rompe la comunión con Dios y un alma separada de Dios está muerta. El pecado mortal se comete generalmente contra alguno de los 10 mandamientos, el asunto es grave, el daño provocado es grave y la persona que lo comete tiene que estar conciente de que lo que está haciendo está mal y aún así usando su libertad se obstina en hacerlo. El "castigo" es la separación de Dios. Si la persona muriera sin arrepentirse su castigo será eterno y ese castigo es el infierno, la eterna separación de Dios. Esto es el "Castigo Eterno". Sin embargo si la persona se arrepiente con conversión del corazón y recibe el perdón este castigo eterno es removido. Sin embargo no quiere decir que las consecuencias del pecado cometido no hayan dejado huellas en el alma como las arrugas en el papel.

  2. Pecado Venial (cuando lo que se comete no es tan serio ni grave) El daño causado no es muy grande, no rompe la comunión con Dios ni quita la Gracia recibida en el Bautismo pero conlleva esa consecuencia de apego a las criaturas, esas huellas, heridas y ataduras. Todos los cristianos cometemos diariamente pecados "veniales" que sin romper la comunión con Dios nos dejan marcas como las arrugas del papel. Para el católico la celebración del sacramento de la confesión y el arrepentimiento sincero durante el acto penitencial de la misa limpian completamente estas "marcas" del pecado venial. Pero si una persona muere y todavía lleva estas "arrugas" en su alma, no está completamente perfecta para entrar al cielo, porque al cielo solo entra lo perfecto y totalmente puro. Sin embargo tampoco le corresponde el castigo eterno del infierno porque es un verdadero cristiano y esta persona ya está salvada. En este caso le corresponde el "Castigo Temporal". La separación de Dios sigue siendo el "castigo" pero esta vez es solo por un tiempo mientras su alma se purifica completamente para entrar al cielo. (Esto es el Purgatorio)

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El "Castigo Eterno"

Está muy de moda en la sociedad secular de hoy creer que no existe el infierno. Justamente una de las mayores victorias del demonio sobre la sociedad moderna es hacerle creer que ni él ni el infierno existen. Afortunadamente católicos y evangélicos creemos que hay un infierno, que existe el demonio y que el mal es una realidad. Quienes obstinada y persistentemente continúan en el pecado habiendo recibido el anuncio de Cristo y el conocimiento de la verdad no les irá muy bien en la vida futura (Heb. 10,26-27). El infierno es real y está esperando por quienes le dan la espalda al Señor Jesucristo

Gracias Dios nuestro porque siempre hay una oportunidad para la Reconciliación

Jesús perdona 70 veces 7 (Mat 18,22) y la casa del Padre esperando al hijo pródigo está siempre abierta (Lc. 15,11-32). Jesús estará siempre esperando hasta el último minuto (como con el "buen ladrón" Lc. 32,42-43) para recibir a quien se torne (convierta) a Él con sinceridad. Sin embargo y hasta el último respiro es uno quien opta en conciencia por Cristo o por el castigo de la eterna separación de Dios. (En el caso de los católicos este proceso incluye el Sacramento de la Reconciliación).

El "Castigo Temporal"

El "Castigo Temporal" no es una retribución ni una venganza de parte de Dios. Mirarlo así sería encasillar a Dios en parámetros humanos. En Él solamente hay amor. Este "castigo temporal" no es obra de Dios sino consecuencia de la secuela del pecado en el alma; porque "Nada impuro podrá entrar en la Nueva Jerusalén" (Ap. 21,27) es necesaria una purificación que no necesariamente se alcanza a completar en esta vida.

"El perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios entrañan la remisión de las penas (castigo) eternas del pecado. Pero las penas (castigo) temporales del pecado permanecen" (Cat. de la Iglesia Católica #1473)

Tal como "Castigo Eterno" es sinónimo de "Infierno"; "Castigo Temporal" es sinónimo de Purgatorio y no es una venganza es obra de la misericordia de Dios.

Castigo vs Disciplina

Estoy seguro que algún lector estará diciendo: "Yeah! Ves? Los católicos tienen un Dios castigador"
Y le puedo contestar que tal vez en cierto sentido tenga razón, sin embargo el "castigo" como habrás visto es una necesidad para perfeccionar el alma más que una arbitraria imposición de Dios y también, si pusiste cuidado, en ningún momento al hablar de "castigo" se habla del sufrimiento aquí en la Tierra tal como muchos, y los hay de todas las denominaciones, los identifican entendiendo que cualquier prueba o sufrimiento que les ocurre es un "castigo de Dios"
Para los católicos el sufrimiento NO es un castigo de Dios, el único castigo es estar separados de ÉL.
Más sobre este punto puedes ver en el artículo ¿Dios Castiga?

Antes de definir qué es lo que el catolicismo llama "Indulgencias" necesitamos conocer el significado de un par de palabras más que son usadas por los católicos y no siempre son bien entendidas por los evangélicoPenitencias

Penitencia (sin "s") en el mundo católico es también el nombre de un sacramento, el sacramento del perdón o de la reconciliación, que renueva y restaura la gracia del bautismo en el pecador arrepentido. Aquí no hablaremos de eso sino de las penitencias (cuyo singular también es "penitencia")

El catecismo dice:

La Absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia" (Cat. de la Iglesia Católica #1459)

Para entender este párrafo veamos algunos puntos.
El proceso de conversión por el que tanto católicos como evangélicos atraviesan para recibir el perdón de sus pecados es bastante similar y consta de 3 cosas:

  1. Contrición: un sentimiento genuino de dolor por el daño que he causado y por haber ofendido a Dios, es un movimiento interior que puede ser generado por el miedo de perder la salvación (contrición imperfecta) o por el amor que siento por Dios a quien he ofendido (contrición perfecta)
  2. Confesión: una manifestación vocal, sincera de mi conciencia en que expreso que he fallado a Dios y a mi prójimo. En el catolicismo esta confesión es dicha como parte de la celebración de un sacramento, el sacramento de la reconciliación, frente a un sacerdote que ofrece el perdón en Nombre de Cristo. En el mundo evangélico la confesión es a veces pública, a veces hablando y orando con el pastor, a veces expresando el pedido de perdón en la oración privada pero cualquiera sea el modo no deja de ser una expresión oral y sincera del arrepentimiento, de la contrición pidiendo perdón.
  3. Reparación y Penitencia: Después de confesar, el converso se aplica a realizar actos en pos de reparar al menos algo del daño causado al prójimo (enmienda) y del daño causado a mí mismo (satisfacción) por eso se los llama "Reparación" o "Penitencia" y al converso antes se lo llamaba "penitente".

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"Enmienda"

Luego de confesar nuestros pecados y ser perdonados por Dios, tenemos que hacer algo para reparar el daño causado por nuestras malas acciones. Jesús nos ha perdonado, pero como Zaqueo luego de su encuentro con él (Lc. 19,1-8) estamos llamados a "devolver lo robado". "Enmienda" es la reparación del daño causado al prójimo. Ej: si me robé algo debo devolverlo

"Satisfacción" o "Penitencias"

También, aparte de enmendar el daño causado puedo como Zaqueo ir más allá y, si se pudiera, "devolver 4 veces más" como él lo dijo buscando sinceramente aprovechar cada oportunidad de dar un servicio para darlo. Y esto con la motivación no de la culpa ni del miedo ni de la obligación sino porque mi corazón ha cambiado, porque fui perdonado, porque quiero compartir lo que he recibido. Sin embargo estas obras que yo pueda hacer con ese espíritu de "ir más allá" pueden sanar en mí las consecuencias del pecado ("expiar") aunque yo no las haga con esa intención. Es a esto a lo que se llama "satisfacción" o "penitencias"
Así las "Penitencias" pueden tomar diversas formas según el Catecismo:

"Puede consistir en la oración, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios al prójimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y, sobre todo, la aceptación paciente de la cruz que debemos llevar. Tales penitencias ayudan a configurarnos con Cristo, el Único que expió nuestros pecados de una vez por todas" (Cat. de la Iglesia Católica #1460)

Los católicos creen que el tiempo de duración del "castigo temporal" después de la muerte (proporcional a las secuelas del pecado en el alma, como el tiempo que llevaría quitar totalmente las arrugas del papel del relato de más arriba) pueden acortarse en la medida que la persona se "configura" con Cristo. Es decir, en la medida en que la persona se acerca cada vez más a la perfección y a la santidad, que imita cada vez mejor a Cristo, al mismo tiempo se está liberando de la necesidad de la purificación final. Y es en esto donde las "penitencias" las buenas obras nacidas de la sincera conversión juegan un rol clave. Con sus obras buenas en el cotidiano vivir la persona crece, se perfecciona y con ello se purifica sanando las consecuencias del pecado. De este modo estará borrando definitivamente las arrugas del papel y necesitará menos tiempo o tal vez ya no necesite pasar por el purgatorio antes de entrar al cielo. A estas buenas obras por esto se las llama "satisfacción", porque "satisfacen" cumplimentan lo que correspondería al castigo temporal consecuencia del pecado. Dice el Catecismo:

"El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase... debe aplicarse tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oración y las distintas prácticas de penitencia a despojarse completamente del hombre viejo y a revestirse del hombre nuevo"(Cat. de la Iglesia Católica #1473)

Estas obras a las que estamos llamados no para ganarnos el cielo sino para agradecer el perdón y el amor recibido de Cristo, sirven al mismo tiempo para purificarnos, crecer y configurarnos con Él y hasta podrían ayudarnos a lograr la perfección, la santidad, ya en esta vida; eso es revestirse del hombre nuevo. Y esto por supuesto tiene su fundamento bíblico, en particular en el Nuevo Testamento:

  • Limosna para los pobres (acciones de caridad), ayuno, oración,(Mt. 6,1-19; Mt.19,21-22);
  • Diezmo (Mc. 12,42-43, II Cor.8,6-15),
  • Obras de misericordia (Mt. 5,1-12; 25,31-46; Ef. 5,1-2),
  • Desprendimiento (Lc. 15,25-27)
  • Aceptación y ofrecimiento del sufrimiento en imitación de Cristo (Rom. 5,3-5; I Cor. 4,9-13; IICor.4,7-17, II Cor.12,7-10).

También hay algo de esto en el Antiguo Testamento en los Libros Deuterocanónicos que son válidos para el catolicismo: Eclo.2,1-18. Tob. 4,5-10. Pero en el corazón de esta doctrina está el Evangelio. Es en este contexto que se da el concepto de católico de "Indulgencias", que discutimos en la siguiente sección

Las Indulgencias NO son un pago por los pecados

¿Qué son las Indulgencias?:

Después de todo lo que hablamos sobre el valor de las obras para perfeccionar al cristiano en imitación de su Maestro recién podremos comprender el concepto católico de Indulgencias:

"La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena (castigo) temporal por los pecados YA perdonados, en cuanto a la culpa que un fiel dispuesto, y, cumpliendo determinadas condiciones,... "(Catecismo de la Iglesia Católica #1471)

Después de todo lo que hablamos creo que te será sencillo comprender: las indulgencias es decir, la remisión del castigo temporal, son como el borrado definitivo de las marcas que quedaron en el papel incluso después de plancharlo, y las da Dios como da también otros tipos de bendiciones. Las buenas obras son el modo nos ponemos el traje de hombre nuevo que Dios con su Gracia nos ha confeccionado
Pensando en una de las parábolas esta doctrina de las indulgencias la podemos ver también así: Es el Rey el que nos da el traje para entrar al banquete de bodas en el bautismo (Mt.22,8-14), pero en el camino hacia la fiesta (nuestro diario vivir) el traje puede mancharse. En el caso de los católicos la confesión es un nuevo lavado y el "quitamanchas" especial para las manchas rebeldes que quedan aún después del lavado son las indulgencias que se obtienen a través de buenas obras. Las "determinadas condiciones" de las que habla de la definición del catecismo hacen referencia a cómo realizar el ofrecimiento (lo veremos más adelante)

Si continúas leyendo el párrafo completo de la definición de Indulgencias en el catecismo te encontrarás con una frase que puede sonarte conflictiva. La definición sigue así:

"...[el fiel] consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos..." (Catecismo de la Iglesia Católica #1471)

El tesoro de la Iglesia nada tiene que ver de hecho con el dinero. Jesús nos dice de algún modo que la Iglesia tiene las cajas de seguridad en el cielo llenas de tesoros de sus miembros (Mt. 6,19-20). En ese sentido la Iglesia es como la "Reserva Federal" de los tesoros espirituales. Estos tesoros no constan de oro ni de piedras preciosas sino de gracias, gracias y más gracias que el Padre genera en "recompensa" a la sangre derramada de Cristo (satisfacciones de Cristo); la sangre derramada de los mártires, las buenas obras y las oraciones de los cristianos fieles que a lo largo de los siglos han complacido y siguen complaciendolo (satisfacciones de los santos). Todos los que por el bautismo formamos parte de la Iglesia acumulamos y aportamos en ese tesoro ofreciéndonos a Dios y presentándole el fruto de nuestros actos que por más pequeñitos que sean Dios lo transforma en oro puro de gracia.
La Iglesia se considera "administradora" de este tesoro, no porque le pertenezca a ella, sino porque Él, en Pedro, le dio la autoridad para utilizarlo (Mt. 16,19). La Iglesia ofrece a todos sus miembros es deicr a todos los bautizados aprovechar de estas gracias que pertenecen al tesoro espiritual con el poder del Espíritu Santo. De hecho de allí sale el uso de "ministros" y "ministerios" porque cualquiera que esté haciendo algo por derramar Gracia sobre el mundo está participando como miembro de la Iglesia en la administración de este tesoro espiritual. Casos particulares de gracias que forman parte de este tesoro son las indulgencias como también lo son las "bendiciones" y los milagros.
La jerarquía eclesiástica función de su autoridad (Mt. 16,19) habitualmente ofrece indulgencias a los fieles por realizar determinadas obras como un estímulo para que se perfeccionen en la imitación de Cristo. No lo hace como "dueña" sino como "administradora" y no es como una mamá que va a la alacena a sacar dulces para dar a su hijo sino que lo que garantiza a los fieles es que confiando en el amor de Dios y contando con la oración y los ofrecimientos de todos sus miembros alrededor del mundo el fiel que se une a ellos con sus propios actos y oraciones puede esperar las indulgencias al igual que las demás bendiciones de Dios siempre que sean para su mayor gloria de Dios y para beneficio espiritual de la persona.

"...La Indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal en parte o totalmente"... (Catecismo de la Iglesia Católica #1471)

Es decir depende de qué se ha ofrecido esta satisfacción o penitencia puede reducir el tiempo necesario para la purificación final en el purgatorio o eliminar completamente su necesidad si la persona alcanzó a través de ellas la perfección.

"...Todo fiel puede lucrar (ganar) para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias" (Catecismo de la Iglesia Católica #1471)

Es decir, las penitencias y satisfacciones pueden ofrecerse no solamente para ganar indulgencias para uno mismo sino que también pueden ofrecerse pidiendo indulgencia para otros que ya han partido de este mundo y están esperando por entrar al cielo. Esto es así porque el catolicismo cree en la "Comunión de los Santos" es decir que "existe entre los fieles -tanto entre quienes ya son bienaventurados como entre los que expían en el purgatorio o los que peregrinan todavía en la Tierra- un vínculo constante de amor y un abundante intercambio de bienes espirituales" (Puedes ver más sobre esto en el artículo de la Comunión de los Santos").

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La recepción de indulgencias son el último paso en el proceso de reconciliación con Dios, tienen que ver con la sanación de las consecuencias del pecado en el pecador ya arrepentido y perdonado
No son un intento de pagar por los pecados, todo lo contrario son un regalo gratuito de Dios a través de la Iglesia para alguien que con verdadero arrepentimiento y corazón penitente ha decidido seguir a Cristo. Los pecados los pagó Cristo en la Cruz
No son un pase para salir del infierno ni tampoco un ticket de entrada al cielo que se compra con buenas obras.

La Iglesia habitualmente ofrece indulgencias a los fieles por realizar determinadas obras como un estímulo para que se perfeccionen en la imitación de Cristo
Las indulgencias remueven parte o todo el castigo temporal provocado por las consecuencias de los pecados que ya han sido perdonados.

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Respuestas a algunas objeciones sobre estos temas

*Un evangélico me escribió diciendo:

 "Jesús usó la palabra griega TETELESTAI para "está cumplido", que se traduce "totalmente pagado". Esta palabra era utilizada en su tiempo en los documentos de liberación de los prisioneros una vez que habían cumplido con su condena."

Creo que este hermano quiso decir que no necesitamos hacer nada más para reparar el daño causado por nuestros pecados. TETELESTAI literalmente se tradujo como "está cumplido" y es cierto que puedea asociarse con "totalmente pagado", aunque esa es una connotación propia del contexto cultural de la época, también se estampaba en los recibos de deuda cuando éstas eran pagadas.
No tengo problemas con diferentes interpretaciones porque Jesús siempre ha hablado en diferentes niveles de significado. Sin embargo creo que el significado primario de la expresión "está cumplido o consumado" (depende de como lo han traducido) hay que verlo en el contexto en que Jesús lo dijo.
Y en esto sigo a Scott Hahn: Jesús hablaba de que se había finalmente consumado la Cena Pascual. La Última Cena, la Cena Pascual, había quedado incompleta cuando partió para el Huerto y con la pasión y la Cruz se había completado la verdadera pascua, en la que Él se ofrecía como Cordero para liberarnos del pecado y de la muerte. En la antigua tradición hebrea en cada cena pascual se bebían 4 copas de vino. La Última Cena se cortó en la tercera copa, Cristo consumió la cuarta copa sobre la cruz.

Es cuando Jesús recibe el hisopo empapado en vinagre que dice "todo está cumplido" (TETELESTAI) . (Jn 19:29-30)

Esto significaba que la Cena Pascual se había completado, Jesús había cumplido su misión como Cordero Pascual, el Cordero de Dios.

Los católicos están de acuerdo en que Él pagó el precio por nuestros pecados (que hubiera sido la eterna condenación) pero eso no quita que las cicatrices del pecado sigan en nosotros. Veamos algunos ejemplos:

-Si un niño de 10 años entra en problemas con los chicos malos de su escuela o del barrio y éstos lo amenazan de una golpiza o incluso de matarlo, el papá del niño puede intervenir para evitar que los chicos malos lo sigan molestando, tal vez haya sido por dinero y tal vez papá tuvo que pagar las deudas del niño. El niño ya no debe nada pero de seguro su papá cuando vuelva a casa le pondrá al niño algunas reglas o limitaciones que tal vez al niño le duelan, no porque lo odie, no porque le deba nada sino para evitar que vuelva a caer en problemas. Esto no es "pagar deuda" es "disciplina" para ser mejores.

-Algunos pueden pensar que el Hijo Pródigo fue recibido por su Padre sin ningún castigo, al contrario, le hizo una fiesta. Pero debemos recordar que el hijo pródigo había perdido todo lo que tenía en sus años de desorden y eso se fue para siempre. A pesar de la fiesta de bienvenida no creo que el hermano mayor haya querido darle parte de su propia herencia; de seguro tuvo que vivir junto a su padre y trabajar duro para hacerse con algo. Sí, el hijo pródigo sufrió las consecuencias de su despilfarro. No es cuestión de deuda, es consecuencia del pecado que conlleva un esfuerzo y un proceso para sanar y purificar.

-El ladrón de la Cruz (Lc. 23,42-43) fue seguramente salvado porque Jesús le aseguró que estaría con Él en el paraíso y no por eso el ladrón fue liberado de experimentar el sufrimiento de la cruz que estaba en ese momento padeciendo, aún cuando había entregado ya su vida a Cristo, seguía colgado de la cruz, que habrá sido para nada agradable ni facil por más que le quedaran unas pocas horas más para seguir sufriendo, y hasta luego le quebraron de un golpe las piernas Ay!!! (Jn. 19,32). Según la lógica de los que creen en el "evangelio de la prosperidad" Jesús debiera haberlo liberado de la cruz, pero no es eso lo que pasó. El ladrón ya perdonado tuvo que soportar las consecuencias de su pecado.

-Hay situaciones graves en que el proceso de perdón por una herida que nos han causado puede llevar años. Alguien puede estar en esta situación y puede llegar el momento de la muerte y esa persona a punto de partir no ha sido capaz de perdonar completamente aún cuando ya ha renacido, ya hizo su opción por Cristo y trató de vivir una vida acorde con su fe. ¿Qué hay para él de Mt.5,22-26? Si Jesús ya le dio la salvación ¿Se la volverá a retirar? Es obvio que no. Su deuda ya fue pagada porque ha sido salvado en Cristo. Sin embargo la espina de la falta de perdón está y su traje no está perfecto para entrar al banquete de Bodas. ¿No es este el caso del deudor injusto de Mt. 18,23-35?. Cristo pagó por su deuda pero este hermano necesita una purificación final antes de entrar al cielo para borrar la marca de esa falta de perdón que no alcanzó a borrar en esta vida. Esa purificación final es la que en ambos textos se describe como "la carcel" y es lo que en términos católicos se llama "castigo temporal" o "purgatorio"

*En los círculos evangélicos se cree que Jesús lava de una los pecados y nunca se volverá a estar sucios. Los católicos creen que en el Bautismo se produce este primer gran lavado pero que sin embargo el proceso de limpieza tiene que repetirse una y otra vez a lo largo de la vida porque uno tarde o temprano vuelve a ensuciarse. Uno puede trabajar un poco para ayudar a la limpieza y evitar volver a ensuciarse y esto a veces implica sufrimiento. Esto es lo que la Palabra indica de acuerdo a la interpretación católica: Mc.13,13 - Sgo. 1,2-4. 5,7-9. 5,16- Mt. 10, 22 - I Cor. 10, 24-27

*Una de las grandes quejas contra la práctica católica de la confesión dice que permite a la gente correr hacia el sacerdote una vez cada semana pero vivir pobremente su cristianismo el resto de ella. Lo que en mi país llaman "Sunday morning Catholics" (católicos de domingo por la mañana). Aquí es donde aplican todos los conceptos que vimos antes. Jesús a través del sacerdote provee la absolución (perdón) y garantiza la liberación del castigo eterno (infierno) porque El perdona 70 veces 7. Sin embargo, las secuelas del pecado y su consecuente castigo temporal no son removidas completamente por la absolución. De modo que este tipo de católicos que no viven su fe la mayor parte del tiempo tendrán que pasar un buen tiempo de purificación final, en realidad no ganan mucho con confesarse repetidamente si no vivirán cristianamente después. En mi propia experiencia (en el momento actual en Norteamérica) los católicos que van al confesionario con cierta regularidad son muy pocos y son bastante serios en cuanto a la vivencia de su fe.

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Y entonces, ¿Cómo ganar Indulgencias?

En la Biblia encontrarás un ejemplo de cómo ganar indulgencias/ bendiciones (si bien no está explícitamente puesta la palabra) en Sgo. 5,19-20 .
Si eres católico/a tú puedes ganar indulgencias para ti o para algún/os difuntos de acuerdo con lo que enseña la Iglesia. Si te interesa, te pasamos aquí un "como" ganar indulgencias:

Para obtener cualquier indulgencia (parcial o plenaria) debes estar en estado de gracia (esto es no estar en pecado mortal) y debes tener la voluntad, la intención de ganarla a través del acto que ofreces.

Si la indulgencia que quieres ganar es parcial basta que hagas un acto de contrición sincera por tus pecados veniales.

Si la indulgencia que quieres ganar es plenaria debes cumplir ciertas condiciones. Si no puedes cumplir con alguna de las condiciones de la indulgencia plenaria, la indulgencia recibida es parcial. Se puede ganar una indulgencia plenaria por día. Una confesión es suficiente para varias indulgencias. Estas condiciones son:

  • Pasar por el confesionario 8 días antes o después del día en haces tu acto por la indulgencia.

  • Participar en misa recibiendo ese mismo día la Sagrada Comunión

  • Orar ese día por las intenciones del Papa (al menos 1 Padrenuestro y Ave María o la oración que tú prefieras)

  • Al ofrecer la indulgencia plenaria se debe estar libre de todo apego al pecado. Esto es sin duda lo más dificil.

La lista de actos que puedes elegir realizar para ganar indulgencias es bastante larga (aparte de los "básicos" que están más arriba con los pasajes bíblicos). Veamos algunos ejemplos:

Indulgencias Parciales:
-Hacer un acto de comunión espiritual rezando cualquiera de las fórmulas
-Dedicar un tiempo a la oración mental - silenciosa en forma devota
-Leer devotamente la Biblia como lectura espiritual
-Santiguarse devotamente
-Cuando se recibe la "Bendición Apostólica"
-Rezar el rosario en forma privada
-Hacer obras de misericordia y caridad
-Ofrecer sacrificios voluntarios
-Hacer peregrinaciones a santuarios
-Visitar el Santísimo Sacramento por lo menos por 15 minutos

Indulgencias Plenarias (siempre cumpliendo las condiciones descriptas arriba):
-Adorar al Santísimo Sacramento durante al menos 1 hora
-Leer devotamente la Biblia, como lectura espiritual por lo menos por media hora
-Rezar el rosario en forma pública, en familia o en comunidad
-Visitar un santuario o parroquia en el día de su fiesta patronal
-Ofrecer y participar en misa en sufragio por los difuntos el 2 de noviembre
-Recibir la bendición apostólica en peligro de muerte
-La Iglesia anuncia periódicamente ocasiones especiales en que se ofrece indulgencia plenaria por un determinado acto y enuncia las condiciones en que puede ofrecerse.

arriba

Un testimonio personal de Hugh

Tal vez la mejor manera en que puedo describir estos temas es hablando de mi propia experiencia. He sido cristiano por 7 años antes de comprometerme formalmente con la Iglesia Católica. Era un buen cristiano que oraba y leía mucho la Biblia, había entregado mi vida a Jesús de la mejor manera en que mi capacidad me lo permitía. Sin embargo habían áreas de pecado en mi pensamiento de no podía desterrar de mí. Eso no es solamente mi caso, la mayor parte de la gente que tiene una relación íntima y personal con Cristo tiene aún áreas en su vida con las que batallar, es algo muy humano pienso, al menos lo era para mí.

Uno de mis grandes problemas eran los pensamientos sobre la parranda. También me había recuperado de la bulimia sin embargo buscaba el desorden en las comidas. Era una verdadera prueba para mí, incluso cuando lograba contenerme y no hacerlo; soñaba con esto todo el tiempo. No era lo suficientemente libre, aún cuando ya había entregado mi vida a Jesús. Cuando me hice católico en 1995 las puertas del cielo se abrieron con un verdadero diluvio de gracias sobre mí e inmediatamente fui liberado de estos patrones que habían dominado mi vida por tantos años. Nunca más soñé con parrandas ni con hacer glotonerías y nunca más sentí compulsión hacia comer desordenadamente desde entonces. Fue mi primer e increible primer año como católico y fue fantástico. Estas gracias fueron para mí una verdadera bendición tal y como lo es una indulgencia. No me fue dada porque diera dinero a la Iglesia, tampoco fue una recompensa por entregarme a Cristo, eso ya lo había hecho mucho tiempo antes. Fue simplemente recibir algo del tesoro espiritual de Dios acumulado por los fieles católicos a lo largo de 2000 años y que empezaba yo a compartir por primera vez. Me lo dio simplemente porque fui obediente a su voz y me uní al catolicismo, entonces las gracias del tesoro espiritual del catolicismo cayeron sobre mí en el mismo momento en que hice efectivo este unirme. Por una pequeñita obra, por un pequeño paso Él me dio semejante regalo! Estas bendiciones, al igual que las indulgencias, no son un seguro para que yo vaya al cielo, yo me encaminé hacia el cielo cuando entregué mi vida a Jesús y Él, que pagó por mis pecados, es quien me abrió las puertas del cielo. ¡Vaya que bendiciones! ¡Gloria a Dios por ellas!

Ah y por cierto, pienso que está muy bien donar dinero a la Iglesia. Los ministros evangélicos no se equivocan cuando dicen que uno debe rebuscar profundo en sus bolsillos y será una bendición. Diezmar es una buena obra. Mi abuela iba a la United Church, allí había un cartel que decía que "Dios ama al donante cariñoso" y esto tampoco está muy lejos del concepto de indulgencias. Ciertamente el Señor ama a su gente pero siempre mira con bondad y ofrece su favor a los corazones contritos que dan de sí.