¿Tienen los Católicos un Dios Castigador?

Introducción

Algunos evangélicos han nacido y sido criados católicos antes de los años '70s. Tal vez alguno de niño haya recibido un cozcorrón de parte de alguna monja que era su maestra; otros hayan sido fastidiados hasta el colmo con la diaria amenaza de ir al infierno por cada tontera cometida de modo que dejaron la Iglesia jurando nunca retornar. Más adelante en la vida una necesidad de Dios los llevó a buscarlo en otras denominaciones. He conocido cientos de evangélicos en esta situación. Y a todos les dije (y si este es tu caso te digo) que doy gracias a Dios porque has retornado a Cristo y al mismo tiempo me conduelo profundamente por la mala experiencia que viviste dentro del catolicismo o mejor dicho de parte del algunos católicos y en nombre del catolicismo. Soy muy feliz de que estés adorando a Cristo no importa en que denominación lo hagas.

Muchos de quienes tuvieron la mala suerte de ir a escuelas católicas donde fueron tratados pobremente por las monjas o los sacerdotes siguen creyendo en Dios a pesar de haber dejado hace mucho el catolicismo. De alguna manera, incluso con todo y la malentendida disciplina de quienes tuvieron a su cargo su educación y se le fue la mano, el mensaje de Dios caló hondo en ellos y no han perdido su fe. Dios obró, sí incluso con estos instrumentos imperfectos. Si este es tu caso gloria a Dios porque mantienes tu fe y amas a Jesús en tu vida adulta.

También he conocido católicos practicantes de toda su vida y que deben su fe a maravillosas monjas y sacerdotes de esa misma época que no cayeron en el legalismo ni en la educación por el temor ni en la malentendida disciplina estricta. Gloria a Dios por todos ellos.

En nuestra sociedad se dio vuelta el tablero y son los niños quienes golpean a sus maestros. Nos pasamos al otro lado, hay situaciones en que parece que la disciplina no existe. En los años '50 un niño podía ser sacado fuera de clase por estar mascando chicle hoy niños de 6° llevan revólveres y cuchillos a la escuela. Una clase sin disciplina es tan dañina para el niño o el joven como la exageración en ser estrictos. Tampoco hay muchas monjas haciendo de maestras, ni siquiera en las escuelas católicas. Muchas monjas ni siquiera visten hábito y las que lo hacen se exponen a las burlas y a veces hasta a ser agredidas. Hay millones de chistes y algunos muy agresivos sobre las monjas, los sacerdotes y en particular su llamado a la castidad. El panorama ha cambiado radicalmente. ¿No será tiempo de perdonar los incidentes ocurridos hace 30 años o más?

Entre los años '50 y los '70s, todos católicos como evangélicos tenían terror del infierno y lo transmitían en la educación. Esta disciplina estricta también era parte del mundo evangélico. Un caso famoso es el cineasta Theo Van Gogh que en su edad adulta se hizo ateo abrazando todos los anti-valores de la post-modernidad. Dice su biografía que su educación como protestante en Holanda fue tan rigurosa que de niño le era impedido incluso tocar a su madre. (Tristemente murió asesinado por un terrorista.Oremos por él.) Hoy hay gente con voz en la sociedad que no solamente es indiferente a los temas de fe incluso niegan la existencia de Dios y la existencia del infierno. El péndulo llegó hasta el otro extremo y ninguno de ambos extremos es bueno ni es lo correcto.

No era solamente el catolicismo quien enfatizaba el costado duro de Dios en aquellos días. Los evangélicos de los '50-'70s hablaban mucho del "fuego y el azufre". Es que era otro tiempo, estaban muy cerca las memorias de la gran depresión de los años '30s y las Guerras Mundiales. Nuestros padres y abuelos que habían vivido aquello crecieron en circunstancias muy duras y con dureza entendían el mundo. La "disciplina" era el medio común para enseñar a respetar a la autoridad (ya de los padres, ya de los maestros).

Actualmente la mayor parte de las denominaciones, incluyendo el catolicismo dejaron de enfatizar en el miedo al infierno y enfatizan en el Amor de Dios, algo que me hace muy feliz. La primer encíclica del actual Papa, Benedicto XVI trata sobre el Amor y es un maravilloso estudio bíblico sobre el amor de Dios y el amor humano recomendable para ser leída por todo cristiano cualquiera sea su denominación. Personalmente he vivido profundas experiencias del infinito amor de Dios en la Iglesia Católica, a veces en la oración me parece que voy a estallar porque Él me llena con demasiado amor
Así mismo el anterior Papa Juan Pablo II dedicó varias de sus enseñanzas (catequesis) a aclarar con fundamentos bíblicos los malos entendidos en cuanto al Infierno, el cielo y el purgatorio con los que a más de uno nos han asustado de niños. Te recomiendoque las leas.(La puedes bajar gratis del sitio del Vaticano)

Por último muchos de los evangélicos ex-católicos de los que abandonaron la Iglesia por esta razón a veces comparan sus memorias de infancia como católicos con su experiencia actual de cristianos renacidos como evangélicos en la vida adulta y después de haber renacido. Eso tiene sus problemas porque hay 3 cosas que generalmente uno al comparar no tiene en cuenta:

  1. Cuando miramos las cosas con ojos de renacido todo se ve muy diferente. De repente empezamos a entender lo que hay dentro de la viejita que está orando siempre en un rincón y empezamos a valorarla porque empezamos a ver la fe de los fieles. Antes de nacer de nuevo uno generalmente solo ve de afuera, vería el ritual y a la viejita como santurrona.
  2. El catolicismo cambió mucho desde los '50-70's. También lo hicieron las Iglesias Evangélicas que eran muy estrictas, duras y predicaban el fuego y el azufre. Todas las denominaciones cambiaron de una forma u otra e incluso el contexto cultural ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años. No se puede juzgar una iglesia católica o evangélica de 30 años atrás desde la mirada de hoy e incluso muchas de las críticas que se le harían no tendrían razón en las iglesias de hoy.
  3. Por último un adulto ve las cosas muy diferentes a como las ve un niño o un adolescente es problemático poner en la misma balanza memorias de la niñez con experiencias de la vida adulta.

Te ruego si eres uno de los que abandonó el catolicismo muchos años atrás que por favor no compares tus memorias de la Iglesia Católica de los '50-'70 con tu actual experiencia en la Iglesia Evangélica, son situaciones muy diferentes.

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¿Cómo entienden los católicos el "Castigo"?

"Castigo" es un concepto muy impopular en nuestra cultura actual. y así nos va. Los católicos creen que Dios es Amor pero también es maravillosamente Justo en su misericordia.
Para entender mejor pongamos un ejemplo: Toma entre tus manos una hoja de papel limpia sin uso, luego juega con ella arrúgala, haz de ella un bollito y luego estírala de nuevo...¿Pudiste estirarla a su calidad inicial?...Seguro que no. Tal vez con ayuda de una plancha puedas dejarla lisa pero aún así quedarán marcas y hasta quebraduras en el papel. Y no importa la fuerza que hayas puesto en arrugarla, un papel es suficientmente debil como para que la más mínima arruga que se le haya hecho deje sus huellas cuando se intenta estirarlo
El alma en estado de gracia es como esa hoja de papel, perfecta. Cuando llega el pecado la arruga, la lastima y hasta puede destruirla. Jesús es quien aporta la "plancha del proceso" de Nacer de Nuevo o de la Conversión del corazón (para los católicos Jesús estira de nuevo la hoja de papel arrugado de nuestra alma pecadora en el sacramento de la Reconciliación).
Sin embargo, aunque la hoja haya recuperado su forma y se pueda volver a escribir en ella pueden quedar marcas y quebraduras. Así también en el alma pueden quedar marcas, heridas, quebraduras del pecado anterior aún cuando este haya sido perdonado.
Para los católicos todo pecado cometido tiene una doble consecuencia: la separación de Dios y este es lo que consideramos como "castigo" y una segunda consecuencia que es el apego desordenado a las criaturas, todo pecado cometido nos marca, nos hiere, deja huellas, deja ataduras en el pecador, en el prójimo que fue dañado y de alguna manera u otra en toda la creación.
Así mismo para los católicos hay dos clases de pecado:

  • Pecado "Mortal" o "Grave". Se llama mortal porque rompe la comunión con Dios y un alma separada de Dios está muerta. El pecado mortal se comete generalmente contra alguno de los 10 mandamientos, el asunto es grave, el daño provocado es grave y la persona que lo comete tiene que estar conciente de que lo que está haciendo está mal y aún así usando su libertad se obstina en hacerlo. El "castigo" es la separación de Dios. Si la persona muriera sin arrepentirse su castigo será eterno y ese castigo es el infierno, la eterna separación de Dios. Esto es el "Castigo Eterno". Sin embargo si la persona se arrepiente con conversión del corazón y recibe el perdón este castigo eterno es removido. Sin embargo no quiere decir que las consecuencias del pecado cometido no hayan dejado huellas en el alma como las arrugas en el papel.
  • Pecado Venial (cuando lo que se comete no es tan serio ni grave) El daño causado no es muy grande, no rompe la comunión con Dios ni quita la Gracia recibida en el Bautismo pero conlleva esa consecuencia de apego a las criaturas, esas huellas, heridas y ataduras. Todos los cristianos cometemos diariamente pecados "veniales" que sin romper la comunión con Dios nos dejan marcas como las arrugas del papel. Para el católico la celebración del sacramento de la confesión y el arrepentimiento sincero durante el acto penitencial de la misa limpian completamente estas "marcas" del pecado venial. Pero si una persona muere y todavía lleva estas "arrugas" en su alma, no está completamente perfecta para entrar al cielo, porque al cielo solo entra lo perfecto y totalmente puro. Sin embargo tampoco le corresponde el castigo eterno del infierno porque es un verdadero cristiano y esta persona ya está salvada. En este caso le corresponde el "Castigo Temporal". La separación de Dios sigue siendo el "castigo" pero esta vez es solo por un tiempo mientras su alma se purifica completamente para entrar al cielo. (Esto es el Purgatorio)

EL "CASTIGO" O "PENA" POR EL PECADO ES LA SEPARACIÓN DE LA COMUNIÓN CON DIOS

El "Castigo Eterno"

Está muy de moda en la sociedad secular de hoy creer que no existe el infierno. Justamente una de las mayores victorias del demonio sobre la sociedad moderna es hacerle creer que ni él ni el infierno existen. Afortunadamente católicos y evangélicos creemos que hay un infierno, que existe el demonio y que el mal es una realidad. Quienes obstinada y persistentemente continúan en el pecado habiendo recibido el anuncio de Cristo y el conocimiento de la verdad no les irá muy bien en la vida futura (Heb. 10,26-27). El infierno es real y está esperando por quienes le dan la espalda al Señor Jesucristo
Volviendo a la historia del papel de más arriba estos "papeles" no se dejan estirar por el único que puede hacerlo y así arrugados no pueden servir para nada más que para ser arrojados al desperdicio.

Gracias Dios nuestro porque siempre hay una oportunidad para la Reconciliación

Dice Juan Pablo II que:

..."la «condenación», no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación», consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado"

Jesús perdona 70 veces 7 (Mat 18,22) y la casa del Padre esperando al hijo pródigo está siempre abierta (Lc. 15,11-32). Jesús estará siempre esperando hasta el último minuto (como con el "buen ladrón" Lc. 32,42-43) para recibir a quien se torne (convierta) a Él con sinceridad. Sin embargo y hasta el último respiro es uno quien opta en conciencia por Cristo o por el castigo de la eterna separación de Dios. (En el caso de los católicos este proceso incluye el Sacramento de la Reconciliación).
Esa separación eterna de Dios, extremadamente dolorosa de soportar es el peor castigo para una criatura creada para la comunión con Él y es la muerte eterna que se confirmará en el juicio final para quienes ha optado por libremente por ella. (Ap.20,10-15. Ap. 22,14-15)

Más sobre el Infierno aquí

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El "Castigo Temporal"

El "Castigo Temporal" no es una retribución ni una venganza de parte de Dios. Mirarlo así sería encasillar a Dios en parámetros humanos. En Él solamente hay amor. Este "castigo temporal" no es obra de Dios sino consecuencia de la secuela del pecado en el alma; porque "Nada impuro podrá entrar en la Nueva Jerusalén" (Ap. 21,27) es necesaria una purificación que no necesariamente se alcanza a completar en esta vida.
Volviendo al papel de más arriba estos "papeles" están de vuelta estirados pero quedaron marcas, arrugas y quebraduras. Se los puede utilizar, no están para el desperdicio pero tampoco están perfectos como si fueran nuevos. (Y para entrar al cielo tienen que volver a quedar como nuevos.)

"El perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios entrañan la remisión de las penas (castigo) eternas del pecado. Pero las penas (castigo) temporales del pecado permanecen" (Cat. de la Iglesia Católica #1473)

Tal como "Castigo Eterno" es sinónimo de "Infierno"; "Castigo Temporal" es sinónimo de Purgatorio. y no es una venganza es obra de la misericordia de Dios.

Moisés nunca entró en la Tierra Prometida a causa del pecado que había cometido junto a su generación (Deut.33,51), él incluso había matado a un egipcio antes. Dios ya lo había perdonado, Él era un justo y se iba a salvar pero no por eso dejó de sufrir la consecuencia de sus pecados.Este de Moisés es un ejemplo que nos ayuda a entender el castigo temporal. El cielo es la "Tierra prometida" del cristiano. Pero uno no puede entrar a esa tierra prometida si todavía lleva en su ser las consecuencias del pecado cometido mientras peregrinaba por este "desierto" de la vida en la Tierra. El castigo temporal (después de la muerte) es mirar de lejos esa tierra prometida hasta el momento que el alma está lista para entrar. El castigo eterno en cambio, el que les queda a los que le han dicho que no a Cristo, es mirar la "tierra prometida" de lejos y para siempre, ese es el sufrimiento del infierno: la eterna separación de Dios.

Al final de mi vida terrena tendré que comparecer delante de Dios. Si he hecho una auténtica opción por Jesús, si me he entregado sincera y enteramente a Él de seguro no voy a ir al infierno. Iré directamente al cielo o me tocará hacer una pequeña parada en el Purgatorio para que mis vestidos estén totalmente limpios al entrar en el banquete nupcial. Creo que Jesús tendrá en cuenta mi fe y mis intenciones cuando me pregunte sobre qué hice con los dones que me dio, cómo he respondido a su llamado y si hice lo posible por perfeccionarme. Mi esperanza es entrar directamente al cielo sin embargo sé que si en aquel momento por alguna razón no pudiera pasar el examen, Jesús me mandaría un tiempo al purgatorio antes de compartir su gloria.¡Pobres de nosotros si no tuviéramos una oportunidad para purificarnos completamente!

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¿Los Evangélicos creen en el castigo?

"The Purpose Driven Life" escrito por Rick Warren es uno de los libros cristianos más populares entre los círculos evangélicos. Dice:

Un día tú estarás frente a Dios y Él auditará tu vida, un examen final antes de que entres a la eternidad...Él te hará dos preguntas cruciales...Primero: ¿Qué hiciste con mi Hijo, Jesucristo?...segundo ¿Qué hiciste con lo que te he dado?...la segunda pregunta determinará lo que harás en la eternidad" (The Purpose Driven Life by Rick Warren , pg. 34)

Al final de la vida en la tierra serás evaluado y recompensado acorde a cómo de bien usaste lo que Dios te ha confiado. Esto significa que todo lo que haces tiene consecuencias eternas...recibirás una promoción y te será dada mayor responsabilidad en la eternidad..."(The Purpose Driven Life, pg. 45)

Si seremos recompensados y tratados diferencialmente en el cielo según lo que hicimos en esta vida, pienso que el pastor Rick está diciendo que quienes no recibieran esas recompensas estarán de hecho siendo "castigados" por no haber hecho en la tierra las cosas que en el cielo le merecerían tales recompensas.
Existen círculos teológicos evangélicos que han desarrollado el concepto de "Purificación Final" que si bien no es exactamente el mismo concepto católico de "Purgatorio" como "Castigo Temporal" se parece muchísimo.
Estos son solamente dos ejemplo de que, a pesar de las diferencias en este punto nos acercamos bastante: Ambos creemos en la existencia del Infierno y algunos círculos que aceptan esta "recompensa diferencial" no están tan lejos de la idea católica de Purgatorio. Es decir ambos creemos que hay un castigo este es un punto que no es exclusivo del catolicismo.

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Castigo vs Disciplina

Estoy seguro que algún lector estará diciendo: "Yeah! Ves? Los católicos tienen un Dios castigador"
Y le puedo contestar que tal vez en cierto sentido tenga razón, sin embargo el "castigo" como habrás visto es una elección propia más que una arbitraria imposición de Dios.
A veces es necesario hablar del "Castigo", hablar del infierno, pero tampoco hay que exagerar esto es lo que nos dice JPII: "El pensamiento del infierno -y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas- no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abba, Padre»
Hay dos puntos ahí :con el anuncio de que Jesús ha vencido y con el Espíritu que nos hace clamar Abba Padre. Dios es Padre y como Padre no quiere que ninguno de sus hijos se condenen, Jesús vino para eso, porque Dios nos ama. El "castigo" o sea el infierno ya no es una amenaza imposible de superar para el creyente, tenemos victoria en Jesús y hasta podemos gozar aquí anticipadamente un poquito de los gozos del cielo. El infierno, la separación eterna de Dios, hubiera sido nuestro destino si el Padre no se hubiera preocupado de preparar un plan de salvación y concretarlo con la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Antes de Cristo no había otra opción que el Sheol o la Gehenna y en cualquiera de los dos casos esto era fuera de la presencia y la comunión con Dios, y la sepración de Dios es el infierno. Si Dios fuera castigador o hiciera justicia sin misericordia tal vez ya hubiera borrado la raza humana de la faz de la tierra o tal vez hubiera dejado las cosas como estaban, sin otra opción que el infierno. Pero El quiso liberarnos, darnos la oportunidad de escoger y de revestirnos de una dignidad que no nos pertenece.¡Hoy podemos llamarnos "Hijos"! y esperar reunirnos en la Casa del Padre al banquete de Bodas ¡Dios es Amor!

Por otro lado hay mcuhos que asocian la idea de castigo con el sufrimiento aquí en la vida terrenal. Ej: una enfermedad, un problema financiero, un problema dificil de solucionar lo entienden como "castigos de Dios" y eso es totalmente erróneo desde la perspectiva católica. Si pusiste cuidado, en ningún momento al hablar de "castigo" se habla del sufrimiento aquí en la Tierra Para los católicos el sufrimiento NO es un castigo de Dios, el único castigo es estar separados de ÉL. Y, es más, no es el quien lo aplica a este castigo de las separación, es uno mismo quien decide con toda libertad tomar uno u otro rumbo, es uno mismo quien se impone el "castigo" y como ves ese "castigo" se da después de la vida terrenal no durante ¡DIOS NO CASTIGA CON EL SUFRIMIENTO!
El Sufrimiento desde la perspectiva católica no se entiende como castigo. Pulsa para ver el tema el Sufrimiento en extenso

Diferente del castigo es la Disciplina. Lo que desde la teología lleva el nombre de "castigo" (temporal o eterno) no pertenece a esta vida sino a la futura.
Dios a veces nos corrige, nos disciplina, para que en la vida futura no tengamos que soportar el castigo y para que en esta vida caminemos en sus caminos gozando anticipadamente de la paz y la alegría de vivir como verdaderos hijos suyos en comunión con él.
La palabra "disciplina" , tal vez como una reacción de la generación de la mediana edad que sufrió los rigores de una sociedad de crianza muy estricta es bastante mal mirada y lamentablemente empezamos a ver algunos resultados de la carencia de disciplina en la educación en nuestras sociedades "desarrolladas" porque ya nos fuimos a veces al otro extremo. En pos de los nuevos "valores" nos hemos olvidado de algunas cosas que Dios nos enseñó en el libro de los Proverbios.(Prov. 13,1. 19,25. 22,6. 27,5. 29,17.) o a través de Pablo (Ef. 6,4). Estas son enseñanzas a los padres de familia.
Dios es Padre y es un Padre Amoroso que quiere que sus hijos nos encaminemos hacia la perfección. Esto que Él enseña a los padres de familia es lo que Él aplica como Padre de esta su gran familia y es por eso que a veces nos corrige, nos disciplina, no por vengarse ni por hacernos daño sino para evitarnos un daño o sufrimiento mayor:

"Hijo mío no desprecies la corrección del Señor y cuando te reprenda no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel a quien recibe por hijo. Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección, porque Dios los trata como a hijos, y ¿Hay algún hijo que no haya sido corregido por su padre? Si Dios no los corrigiera como hace con todos ustedes serían bastardos y no hijos. Después de todo nuestros padres carnales nos corregían y no por eso dejábamos de respetarlos. Con mayor razón, entonces, debemos someternos al Padre de nuestro espíritu para poseer la Vida. Porque nuestros padres sólo nos corrigen por un breve tiempo y de acuerdo con su criterio. Dios en cambio nos corrige para nuestro bien, a fin de comunicarnos su santidad. Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella." (Heb. 12,5-11)

Amo a mi Padre del Cielo y me gozo en su recta disciplina, porque sé que Él cuida de mí y me exige que cambie para mejorar. Le contestaría también por otro lado, que es necesario entender que disciplina no es idéntica a castigo. Cualquier padre de adolescente entenderá lo que digo. A veces yo actúo como un adolescente con Dios y necesito un tirón de orejas; por supuesto que el tirón de orejas duele. El sufrimiento es A VECES (no siempre) parte de esta disciplina. Dios, en su misericordia, a veces aplica su disciplina no porque quiera destruirnos y hacernos sufrir sino para educarnos como un padre amoroso que quiere lo mejor para sus hijos, porque nuestra naturaleza caída necesita límites y disciplina para perfeccionarse y configurarse en Cristo el Hombre con mayúsculas y por excelencia. La DISCiplina es parte del camino de hacernos DISCípulos y un discípulo es "el que aprende", a través de la disciplina impuesta por su Maestro.

Como puedes ver consecuencias del pecado, disciplina y castigo son cosas diferentes. Tal vez el mejor modo de explicar las consecuencias del pecado y la "disciplina" de Dios es describir mi propia vida. En 1984 participé de un aborto con mi novia de aquel tiempo porque estábamos muy ocupados buscando hacer carrera en Broadway. Una de las consecuencias de ese pecado fue entrar en depresión, perder mi voz y mi carrera en Broadway. Dios me dejó claro en oración hace mucho tiempo que no sería nunca un "famoso", esto es parte de la disciplina de Dios y lo acepto, no quiere decir que no me haya perdonado es que si Él me diera vía libre para buscar la fama otra vez, tal vez pueda cometer otro grave pecado como el que entonces cometí. Él ha corregido, me ha disciplinado. Yo incluso sentí la necesidad, y lo hago, de apoyar con todo lo que queda a mi alcance al movimiento Pro Vida, no para ganarme puntos para el cielo sino porque Dios llenó de amor mi corazón para hacerlo. Él puede usar mi pecado del pasado para educar a otros y evitar que cometan los errores que yo cometí. ¡Es grande nuestro Padre en su amor y su disciplina! (Mi historia con el aborto la puedes leer aquí)