¿La Iglesia Católica prohibió alguna vez a sus fieles leer la Biblia?

Para responder a esta pregunta y explorar este cuestionamiento voy a tratar 3 aspectos por separado

  1. Contexto histórico
  2. La situación del siglo XX
  3. La situación actual

(1) La Historia: ¿Porqué la gente no leía la Biblia en la Edad Media?
Esta sección cuenta con información provista por Art Sippo, Fr. Terry Donahue,C.C.
y Mark Bonocore

Durante los primeros siglos de cristianismo no había una Biblia sino una colección de rollos y pergaminos. Incluso hasta la edad media cada Biblia era escrita integramente a mano. La mayor parte de la población era analfabeta y esto explica al menos en parte el surgimiento de los vitrales y el uso de las artes visuales para contar las historias bíblicas. La imprenta no fue inventada sino hasta 1436 por Johann Gutenberg de modo que la idea de una Biblia por persona hasta 1436 era impensable aún si todos hubieran podido leer. Yeah, lo sé es duro imaginarse un mundo sin electricidad, ni fotocopiadoras, ni imprentas, ni impresoras, ni e-mails, ni web sites pero eyh!...miremos el lado brillante ...tampoco había SPAM!

Luego de la invención de la imprenta y previo a que la Biblia de Lutero se publicara en alemán había más de 20 versiones de la Biblia completa traducida a varios de los dialectos germánicos (alemán) por los católicos. De la misma manera habían diferentes versiones vernáculas (lengua local de un país o región) publicadas en otras lenguas tanto antes como después de la Reforma. Es cierto que la Iglesia condenó algunas traducciones vernáculas por considerarlas mal traducidas o por incluir notas anticatólicas [pero no a todas]

La versión católica de la Biblia completa de Douay-Rheims en inglés fue traducida desde la Vulgata. Se completó en 1610, un año antes de la publicación de la primera edición de la King James Version. El Nuevo Testamento había sido publicado en 1582 y fue una de las fuentes utilizadas por los traductores de la KJV. El Antiguo Testamento se completó en 1610.

La Vulgata en latín estaba disponible siempre para todo el que quisiera leerla sin ninguna clase de restricción. Algunos evangélicos dirían que estaba restringida por el idioma y era utilizable unicamente por quienes pudieran leer el latín. Sin embargo, en el siglo XVI no había escuelas públicas y la educación no era accesible a todos no era común especialmente entre los campesinos. Quienes podían leer era porque habían sido educados y eran capaces de leer en Latín.

Recibí un e-mail diciendo:

"La Iglesia todavía tiene lecturas y servicios en esa lengua muerta del Latín...La Iglesia peleó para mantener la Biblia en latín aún cuando no podía ser entendida por la mayoría de la gente en ese tiempo"

Mark Bonocore responde:

El latín estaba muy lejos de ser una lengua muerta. Era el lenguaje de la teología y de la ciencia (el lenguaje de toda la gente educada a lo largo de Europa y aún más allá) incluso en los siglos XVII y XVIII. Por ejemplo, cuando Isaac Newton publicaba sus trabajos en Física lo hacía en latín de modo que toda Europa pudiera leerlos. Esto ocurría ciertamente con todos los avances científicos y académicos.

Las razones por las que los reformadores protestantes utilizaron las lenguas vernáculas eran: a) La mayoría de la gente educada no tomaba en serio a los reformadores y b) buscaban las masas para que su movimiento gane poder. Los panfletos publicados por Lutero y Calvino estaban llenos de toda forma de lenguaje crudo y vulgar (incluso con muchas groserías como "cagar" "mear" y "largar pedos") que capturaban la imaginación del hombre común y crearon un levantamiento popular contra el establishment social.

La Biblia podía ser muy bien entendida por gente con inteligencia y habilidad para comprender su contenido teológico y la gran mayoría de ellos hablaba latín. Sin embargo la mayoría de la gente común no podía entender ni el lenguaje ni el contenido...y la mayoría de la gente común incluso hoy entiende poco del contenido de la Biblia...por lo que el protestantismo provee "ministros" que la interpreten para ellos.

Debemos recordar tambié que los judíos mantuvieron siempre su Biblia en hebreo hasta el Siglo XIX. Las versiones griegas de la Biblia Judía hechas en los tiempos antiguos fueron elegidas por los cristianos de modo que los judíos básicamente las abandonaron. Cualquier judío que quisiera leer la Biblia debía hacer el esfuerzo de aprender hebreo.

Algunos evangélicos han acusado al catolicismo de quemar gente en la hoguera por leer la Biblia. Mark Bonocore responde:

Debemos ser cuidadosos de no proyectar la sensibilidad estadounidense moderna (en cuanto a libertad y justicia) al contexto de la historia medieval. En la edad media y hasta antes de 1776 no existía lo que conocemos como "Separación Iglesia-Estado" ni en los países católicos ni en los países protestantes. Si nosotros "quemamos gente por leer la Biblia" los protestantes quemaron gente por rezar en latín o escuchar misa (algo que incuestionablemente no se puede negar en Inglaterra, Ginebra, Escandinavia, etc) En ese momento de la historia las herejías eran consideradas un crimen secular y los poderes de cada país manejaban esto a su propio criterio...A pesar de la acusación que algunos evangélicos hacen a la posición católica , la Iglesia nunca se opuso a que su gente leyera la Biblia. A lo que sí se ha opuesto es a interpretaciones de la Biblia cuando se apartaban de la autoridad magisterial de la Iglesia que pudieran llevar al tipo de problemas que hoy tenemos con 30000 denominaciones interpretando la Escritura en forma diferente. La Biblia misma advierte en contra de esto (IIPe 1,20) Con la invención de la imprenta hubo una explosión en las comunicaciones y se podía ver a un montón de gente haciendo traducciones muy pobres y heréticas de la Biblia y popularizándolas a lo largo del mundo cristiano...La Iglesia intentó frenar esto

La gente común de la Edad Media no tenía defensa intelectual que pudiera ayudarles a hacer un juicio razonable sobre la Verdad. Eran vulnerables a casi todo tipo de herejías que barrían con las comunidades como lo haría hoy una persona con un revolver en mano. Se jugaba mucho más que con sus vidas era su salvación eterna la que se ponía en juego con estos engaños. Hoy si alguien sale a la calle y empieza a disparar contra la gente no diríamos: "eyh déjenlo seguir tirando que la gente se puede proteger sola, es su problema si los matan". La Iglesia estaba muy preocupada de que la gente fuera influenciada por estas herejías que los llevarían a una eternidad en el infierno. Nadie ha sido condenado simplemente por creer en una herejía. El crimen era enseñarlas y llevar a otros a caer en ellas. La Iglesia sintió que su trabajo era proteger las almas inocentes. Mirando hacia atrás vemos que sí hay que reconocer que lo hubieramos hecho sin usar la fuerza.

Algunos evangélicos acusan a la Iglesia Católica de "encadenar Biblias". Es cierto, la Iglesia Católica encadenó Biblias en la Edad Media y por la misma razón por la que las empresan encadenan hoy sus directorios telefónicos: para evitar que se las roben

Debemos recordad que cada Biblia era copiada a mano y tomaba la vida entera de un monje hacerlo. De acuerdo con los estándares de hoy cada una de esas Biblias costaría probablemente US$20000. Se han registrado pruebas de 5000 libros encadenados en bibliotecas 11 protestantes y 2 católicas. Los reformadores, en el mismo modo, encadenaban sus Bibilas en las iglesias y lo hicieron por lo menos durante 300 años. O sea, los católicos no estaban solos en esto de encadenar Biblias.

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(2) La lectura de la Biblia en el siglo XX

Yo no crecí como católico sin embargo he entrevistado a docenas de adultos y ancianos católicos y también a ex-católicos incluyendo a gente que hoy pertenece a Iglesias Evangélicas intentando entender esta acusación de que a los católicos se les prohibió leer sus Biblias entre los años '30 y '70.

Es cierto que en esta etapa del siglo, en algunos círculos no se estimulaba a leer la Biblia y hasta se estimulaba a no hacerlo. Esto fue un error. La Iglesia no niega que este tipo de errores puedan haberse cometido. Los católicos creen que si bien el magisterio (enseñanza) de la Iglesia es "infalible" en materia doctrinal la Iglesia ni sus miembros son perfectos, somos imperfectos. A veces Dios elige gente que cae y lo ha hecho así desde el comienzo de la Iglesia (ej: Judas).

Nunca fue prohibido leer la Biblia. Sin embargo algunos sacerdotes cayeron en el error descripto en el párrafo anterior preocupados de que sus comunidades empezaran a generar docenas de interpretaciones contradictorias. Estos sacerdotes sabían que había más de 300 denominaciones protestantes con distintas creencias originadas en diferencias en la intepretación de la Escritura, muchas de ellas contradictorias entre sí y todas reclamando inspiración divina. En conjunto ni católicos ni evangélicos son relativistas (ese decir no aceptan que haya más de una verdad) De modo que entre el vasto número de interpretaciones tiene que haber solamente una que es correcta. (Tal vez este es el argumento más fuerte contra Sola Scriptura - solamente la Biblia). Estos sacerdotes viendo el proceso divisivo en los círculos protestantes y acutaron así en tren de defensa de la unidad porque lo sentían peligroso. El Concilio Vaticano II aclaró definitivamente este punto en la Constitución Dei Verbum publicada en 1965:

"se exhorta aespecialmente a todos los cristianos a que aprendan el sublime conocimiento de Jesucristo con la lectura frecuente de las Divinas Escrituras. Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo. Acérquense gustosamente al sagrado texto (...) para que los hijos de la Iglesia se familiaricen sin peligro y fructuosamente con las Sagradas Escrituras y se compenetren de su espíritu" (Dei Verbum 25)

Eleanor, una señora anciana de nuestra parroquia, me explicó que en su tiempo los católicos iban a escuelas católicas, cuando éstas eran realmente escuelas religiosas. Tenían 40 minutos de catequesis cada mañana donde aprendían los básicos de la fe basándose en las Escrituras y el latín. (A quienes piensan que Jesús es solamente "Relación" y no "Religión" los invito a entrar aquí) Los evangélicos tenían su escuela dominical una vez a la semana. A Eleanor le encantaban las monjas que eran sus maestras. La madre de Eleanor iba a misa cada mañana a las 6am. Si bien la misa era en latín las lecturas se daban en inglés (como mencionaba en otro artículo son 3-4 lecturas por misa) La mayor parte de las familias tenían en casa una Biblia si bien ellos preferían las lecturas en misa porque eran explicadas en la homilía. Joan otra señora de mi parroquia me contaba:

...en grado 6 o7 nos daban un Nuevo Testamento a todos los alumnos y nos estimulaban a leerlo cada día. La maestra (una monja) comenzó a introducirnos en esto con los Hechos de los Apóstoles y puedo recordar cómo me interesé, era excitante...y todavía puedo recordarlo!...Recuerdo cuando mi maestra de grado 1 nos decía que estuvieramos atentos a las lecturas bíblicas en la misa del domingo porque Jesús era quien nos estaba hablando...mi abuela solía citar la Escritura cuando hablaba con sus vecinos...ella las escuchaba en la iglesia del sacerdote y las recordaba...y las utilizaba!

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(3) ¿Qué pasa hoy? ¿Leen la Biblia los católicos?

Los católicos de hoy que son fieles a las enseñanzas de la Iglesia (es decir los católicos practicantes ) están totalmente con la Palabra. El nivel de educación general es alto como nunca antes de modo que está al alcance de todos comprender sus contenidos y significados. La New American Bible tiene un prefacio redactado por el Vaticano que recuerda que el estudio privado de la Escritura es una bendición para todo católico que se pone a estudiar la Palabra (se ofrece incluso indulgencia ) A mí personalmente me encanta horadar en la Palabra con mis amigos evangélicos...Ah! y mi Biblia no es una copia manuscrita. ¡Gracias Dios por el invento de la imprenta!

Notas:

(1) http://www.ccel.org/contrib/exec_outlines/matt/mt15_1.htm

(2) Father Mateo at http://www.cin.org/

(3) Evangelical and Catholics Together: Toward a Common Mission, edited by Charles Colson and Richard John Neuhaus, Dallas: Word Publishing, 1995, Neuhaus' chapter, "The Catholic Difference," 175-227; quote from 209-210: